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"¿Por qué subir montañas?,  porque están ahí."  Lionel Terray.

Los primeros poetas, escritores... del Guadarrama.

El Guadarrama ha sido fuente de inspiración a numerosos escritores y poetas, desde Alfonso VII en 1152, Alfonso XI, siglo XIV, en el “Libro de la montería” disponemos de los primeros textos en los que se hace alusión a los nombres de la sierra, siempre relacionados con disposiciones, derechos de pasos bosques, caza..... es con la publicación en 1330 del Libro de Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, cuando podemos empezar a disfrutar de los primeros escritos de contenido literario en los que la Sierra y sus personajes empiezan a ser protagonistas.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita 1.330.

El Libro de Buen Amor.

No es precisamente el Arcipreste un montañero, ni muchísimo menos es un escritor del Guadarrama, pero el Libro de Buen Amor  es una de las principales obras literarias de la lengua castellana y en ella se desarrollan relatos que tienen como escenario la sierra, motivo suficiente para recrearnos un poco en las peripecias que nos cuenta y ambientarlas en los paisajes de nuestras excursiones propuestas en esta guía.

Los relatos de lances amorosos con las serranas del Guadarrama se desarrollan en la primera mitad del siglo XIV, es decir en plena Edad Media, en las zonas más altas de la sierra, lo que se nos antoja una aventura en sí misma sin necesidad de más lances. No vamos a entrar en el debate de si el Arcipreste pasó o no por los puertos que el libro recoge ni tampoco si es o no es una obra autobiográfica, simplemente vamos a recrearnos en algunos de sus pasajes tratando de imaginarnos cómo era el Guadarrama en aquellos años.

Lo que sí que es evidente es el punto de partida la ciudad de Hita en Guadalajara. Su aproximación a la sierra debió de hacerla por lógica pasando por Torrelaguna y desde aquí por alguno de los pasos de la sierra de la Cabrera en busca del valle y su capital, Lozoya.

Ya en el valle es muy probable que cruzara la sierra por el puerto de Malangosto (Malagosto), camino de Segovia. Este paso era desde el siglo XIII uno de los más frecuentados de la sierra para acceder a Segovia y hoy no tiene más uso que el ganadero, forestal o lúdico, como lo atestigua la romería que el segundo domingo del verano se celebra para rememorar el paso del Arcipreste por este puerto y el lance que allí tuvo con la serrana "la chata".

 Pasando yo una mañana el puerto de Malangosto asaltóme una serrana tan pronto asomé mi rostro. -“Desgraciado, ¿dónde andas?. ¿Qué buscas o qué demandas por aqueste puerto angosto?”. Contesté yo a sus preguntas: -“Me voy para Sotos Albos”. Dijo: -“¡El pecado barruntas con esos aires tan bravos!. Por aquesta encrucijada que yo tengo bien guardada, no pasan los hombres salvos.” Plantóseme en el sendero la sarnosa, ruin y fea, dijo: -“¡Por mi fe, escudero! aquí me estaré yo queda; hasta que algo me prometas, por mucho que tú arremetas, no pasarás la vereda.” Díjele: -“¡Por Dios, vaquera, no me estorbes la jornada! deja libre la carrera; para ti no traje nada.” Me repuso: -“Entonces torna, por Somosierra trastorna, que aquí no tendrás posada.” Y la Chata endiablada, ¡que San Julián la confunda! arrojóme la cayada y, volteando su honda, dijo afinando el pedrero: -“¡Por el Padre verdadero, tú me pagas hoy la ronda!” Nieve había, granizaba, hablóme la Chata luego y hablando me amenazaba: -“¡Paga o ya verás el juego!” Dije yo:-“¡Por Dios, hermosa, deciros quiero una cosa, pero sea Junto al fuego!” -“Yo te llevaré a mi casa y te mostraré el camino, encenderé fuego y brasa y te daré pan y vino. Pero ¡a fe!, promete algo y te tendré por hidalgo. !Buena mañana te vino!” Yo, con miedo y arrecido, le prometí un garnacha y ofrecí, para el vestido, un prendedor y una plancha. Dijo: -“Yo doy más, amigo. ¡Anda acá, vente conmigo, no tengas miedo a la escarcha!”. Cogióme fuerte la mano y en su pescuezo la puso, como algún zurrón liviano llevóme la cuesta ayuso. -“¡Desgraciado!, no te espantes, que bien te daré que yantes como es en la tierra uso.” Me hizo entrar mucha aína en su venta, con enhoto; y me dio hoguera de encina, mucho conejo de Soto, buenas perdices asadas, hogazas mal amasadas y buena carne de choto. nDe vino bueno un cuartero, manteca de vacas, mucha,mucho queso de ahumadero, leche, natas y una trucha; después me dijo: -“¡Hadeduro!, comamos de este pan duro, luego haremos una lucha.” Cuando el tiempo fue pasando, fuime desentumeciendo; como me iba calentando así me iba sonriendo. Observóme la pastora; dijo: –“Compañero, ahora creo que voy entendiendo”. La vaqueriza, traviesa, dijo: “Luchemos -un rato, levántate ya, de priesa; quítate de encima el hato” . Por la muñeca me priso, tuve que hacer cuanto quiso, ¡creo que me fue barato!.

Después de este lance con "la chata" el arcipreste consigue pasar el puerto descendiendo hasta Sotosalbos y Segovia.

Ya en Segovia y falto de dinero decide regresar por Riofrío en donde encuentra la segunda serrana. Nos situamos en los pueblos próximos a Segovia antes de cruzar la Sierra en la ladera norte de la Mujer Muerta, muy próximos a la entrada a La Fuenfría por los bosques de La Acebeda. 

La serrana le indicó el camino hacia Otero de Herreros. Al siguiente día "lunes ante del alva" partió camino de la sierra encontrándose con una nueva serrana "Menga Lloriente, la boba" la que se ofreció casarse con el Arcipreste " como con un vecino".  El paso de la sierra lo haría en esta ocasión justo por el punto más lógico desde Otero de Herreros, el puerto o Paso de Tablada. Éste queda un poco más al norte del actual puerto del León en el cordal de cumbres que desde El León llevan hasta las Peñas del Arcipreste y La Peñota. 

Fuente de Aldara en la subida a las Peñas del Arcipreste.

Aquí se encuentra con la serrana Aldara de la que hace una descripción hiriente y a la que no encuentra ningún atractivo, más bien desaliños, pero a la que también intenta seducir sin conseguirlo.  En la actualidad, en la proximidad de este paso de Tablada, en las peñas que hoy llevan el nombre del Arcipreste, podemos rememorar este último pasaje del Libro de Buen Amor por el Guadarrama. Hay inscripciones en las rocas con versos de esta obra literaria. Un ejemplar se guarda en un cofre de madera en la oquedad de una piedra, junto a él un librito de anotaciones que al igual que los de las cumbres sirve para que el excursionista escriban sus sensaciones.

Existen diferentes trabajos de gran calidad sobre el recorrido del Arcipreste. Guillermo García Pérez en su libro Andanzas por la Sierra de Madrid recoge de forma pormenorizada y crítica un estudio muy completo de la ruta. También Manuel Rincón en Andar por la Sierra del Guadarrama nos explica de forma resumida y ordenada su interpretación de estos pasajes del Libro de buen amor; ambas publicaciones las recomiendo para quien desee profundizar en esta obra.



El Marqués de Santillana. 1398-1458

Al final del siglo XIV D. Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, en sus serranillas aparecen con frecuencia lugares de La Pedriza y del Real de Manzanares, de las que destacamos algunos versos. 

"Por todos estos pinares, nin en Navalagamella, no vi serrana más bella que Menga de Mançanares. Desçendiedol yelmo a yuso, cóntral Bovalo tirando en esse valle de suso, vi serrana estar cantando; saluéla, segund es uso, e dixe: "Serrana, estando oyendo, yo non me excusode fazer lo que mandares".

Amor y odio.

No siempre se ha escrito sobre el Guadarrama en términos estéticos, cantando su belleza, también existen numerosas referencias a la dureza del clima y la dificultad de sus pasos y es que pasar los puertos de la sierra cuando apenas se tenía para abrigo, calzado o comida convertían lo que hoy es una excursión en una auténtico calvario. Tengamos también en cuenta que en pleno siglo XIX los pueblos de la sierra eran sitios en los que la vida era de extraordinaria dureza y miseria.


 


Francisco de Quevedo. 1.580-1645

Quevedo con su magistral descripción de personajes y situaciones, rey de la exageración y de la hipérbole, escritor comprometido, capaz de transportarnos a sus escenarios y hacernos deliciosa la lectura de todo lo que escribió nos lleva en esta ocasión también a la sierra. 

"Vida del Buscón llamado Don Pablos". "De lo que hice en Madrid, y lo que me sucedió hasta llegar a Cercedilla, donde dormí".

Nos situamos en el capítulo X, "El Buscón" acompañado de un soldado se dirige hacia Madrid desde Alcalá de Henares para cruzar la sierra, camino de Segovia, haciendo un alto en Cercedilla, previsiblemente por el puerto de la Fuenfría. Al poco de salir de Madrid se topó con un soldado con el que prosiguió el camino. Al rato les acompaña un ermitaño y su borrico " con una barba tan larga, que hacia lodos con ella,…" "…..llegamos a la falda del Puerto: el ermitaño, rezando el rosario, en una carga de leña hecha bolas, de manera que cada Avemaría sonaba un cabe; el soldado iba comparando las peñas a los castillos que había visto, y mirando cuál lugar era fuerte y adónde se había de plantar la artillería. Yo los iba mirando; y tanto temía el rosario del ermitaño con las cuentas frisonas (aumentativo de caballo frisón), como las mentiras del soldado . "¡Oh, cómo volaría yo con pólvora gran parte de este puerto- decía-, e hiciera buena obra a los caminantes…"

En una posada de Cercedilla acabaron nuestros personajes jugando a cartas, el ermitaño les engaño diciéndoles que no sabía jugar, les dejó ganar dos manos y después "…nos la dio tal, que no dejo blanca en la mesa".

Ser nacido en la sierra también es utilizado como orgullo en algunos casos, por ejemplo en el caso de Rincón, personaje de Cervantes.



Miguel de Cervantes. 1.547-1616

Son varias las referencias que Cervantes hace a la Sierra de Guadarrama en su obra.

De la web elguadarramista.com hemos seleccionado las siguientes.

"Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfrida, lugar conocido y famoso por los ilustres pasajeros que por él de continuo pasan (…)”


También hay una breve referencia en la primera parte del Quijote:

“…No le mana, canalla infame, respondió D. Quijote encendido en cólera, no le mana, digo, eso que decís, sino ámbar y algalia entre algodones, y no es tuerta ni corcovada, si no más derecha que un huso de Guadarrama;…”

Por último, también aparece nombrado el Guadarrama en Viaje del Parnaso, publicado en 1614, que narra durante ocho capítulos en tercetos encadenados el viaje al monte Parnaso.

“…desde las altas cumbres de Parnaso
De un salto uno se puso en Guadarrama,
Nuevo, no visto, y verdadero caso.
Y al mismo paso la parlera fama
Cundió del vencimiento la alta nueva,
Desde el claro Caistro hasta Jarama…”




 

La sobriedad del 98. Antonio Machado


Aleixandre, Rosales y Cela


Los primeros descubridores del Guadarrama


Rutas recomendadas para entender mejor a los poetas, escritores del Guadarrama.

Ruta 30. Las Peñas del Arcipreste de Hita


Ruta 200. El mirador de los Poetas


Ruta 55. La Calzada Romana desde el Valle de la Fuenfría


A nosotros, cada salida a la Sierra de Guadarrama que hagas, nos gustaría que fuera una gran experiencia, por eso te hemos preparado una selección de lugares, rutas, rutas adaptadas,  paseos, bosques, pueblos, historia de la sierra, alojamientos, restaurantes, actividades: aventura, en familia, hípica...  para que tu elijas, abre la ventana de la sierra y descubre.

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